¡Que pequeña era Lucy! Dormía en una cesta de gato pequeño.
Tenía dos meses y medio. Ya comía sola.
Los tres gatos se acercaron, por turnos, a la "cuna" y le otorgaron sus dones: la belleza, la bondad y una bonita voz.
Los gatos fueron su referencia para tener buenas costumbres dentro de casa. Los seguía y observaba lo que estos hacían, donde comían y donde "lo otro".
Cuando Lucy obraba fuera de los areneros, los gatos miraban la guarrería y luego miraban a la pequeña a los ojos, como diciéndole: !marrana¡
No lloró por las noches ni una sola vez. Ya no se despertaba cada 3 horas, como Atila bebé, que me la dieron con solo 3 semanas.
A Atila tenía que darle lechecita templada cada ese tiempo. Me tenía que levantar y ponerla a hacer "caca" y "pis" (igual trate a la gata Bamby, cuando la traje muy enferma)
A los animalitos bebés o enfermos los coloco en camita junto a la mía, de forma que puedo tocarlos estando tumbada. Así se tranquilizan cuando simplemente se sienten solos. A Atila la tenia que tener un rato en brazos, hasta que eruptara y se adormeciera.
Lucy era un bebe mayor y dormía bien toda la noche. Además, a la semana, cuando tenía ganas salía a beber agua, comer y hacer necesidades en los lugares que lo gatos le habían enseñado.
En su primer curso, Lucy ha aprendido algo de urbanidad y socialización. Pero apenas obedece.
En casa se porta bien. A veces se excita con ciertas actividades caseras. Es en la calle donde parece un torbellino.
El próximo curso tiene un programa de obediencia en la calle y en el parque. Distinción entre perros y personas amistosos o no ¡Menuda tarea!
Lucy cumplirá, el próximo 6 de noviembre, 17 meses. Cuando tenga tiempo cargaré una foto actual.
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