Mirador del Tormes, Santa Marta (Salamanca)
junio 2023
Paseo Fluvial
Zona baja. Los viejos del lugar no recuerdan inundaciones en el pueblo (ni en 1997) es una zona fluvial muy amplia (curso medio, islas, la zona de enfrente está más baja)
Las avenidas del Tormes
En marzo del 2018 subieron mucho
las aguas del río inundando las zonas más bajas de la Isla del Soto y parte de la Aldehuela. Un sábado o domingo
vi pasar piragüistas entre los chopos, entre los dos últimos chiringuitos, los
más cercanos a la tercera pasarela a la
Isla del Soto.
En 2014 y 2016, cuando aún no
existía la tercera pasarela, la subida de las aguas se notó en la Isla del Soto, sobre todo en
el vado a la Isla Chopera.
Bajaba gran corriente y llegó a cubrir la parte más baja del camino del Sur
El río Tormes pasa muy extendido
por esta zona. Para que sea notable la subida de las aguas ha de venir buena
riada.
En enero de 1626 se produjo la
riada más notoria. La riada de San
Policarpo. Pero fue aguas debajo de Santa Marta, que entonces solo era una
aldea, cuando hizo gran estropicio.
El historiador Villar y Macías en
su libro VII (Desde Felipe II a la guerra de Sucesión) Cuenta (pág. 13) El lunes 26 de enero de 1626, día de San Policarpo…. Deshecha tempestad de
viento y agua, descargó de una manera horrible sobre la ciudad (Se refiere
a Salamanca), aterrada por el continuo bramar del viento … siendo tanta
la oscuridad, que hubo que encender la luz en las casas al medio día.
Primero describe los fenómenos
meteorológicos que llevaron a la tragedia. El cielo se obscurece con nubes
cargadas de agua. El agua descarga sobre la ciudad y aguas arriba. El río
Tormes sube de nivel muy rápido.
La ciudad se había construido
aprovechando un vado del río, antes de que desembocara el arroyo del Zurgén. Y
es por la confluencia de ambas corrientes de agua lo que lleva a anegar las
zonas baja, donde entonces asentaba buena parte de la ciudad.
El historiador describe con todo
dramatismo aquella noche infernal. El agua iba subiendo.
El Tormes, que a las cinco de la tarde, ya había transpuesto los
límites ordinarios, continuó a las ocho explayándose, inundándolo todo en una
extensión tan inmensa como nunca fue conocida, ni recordada; llegando a las
diez a su mayor ímpetu y plenitud. La profunda oscuridad de la noche; el
incesante bramar del viento; el crujir de las casas que se desplomaban; los
desesperados gritos de auxilio de los infelices arrebatados por la corriente…
La gran avenida destruyó casas y
conventos. Hubo grandes pérdidas materiales y vidas humanas y animales. Cambió
el curso del río y la fisonomía de la capital charra, que se reconstruyó hacia
el Norte, como está ahora. En los años 70 la zona baja no tenía apenas
construcciones en la parte baja.
El embalse y presa de Santa Teresa
contiene las avenidas. Almacena en tiempos de aguas altas y suelta en el
verano, para riego y consumo. Con frecuencia, casi todos los años, esta presa
ha de abrir compuertas. Entonces avisa a las granjas aguas abajo que vigilen el
nivel del agua.
No ha habido grandes riadas desde
aquel día aciago. Llevamos una larga época de sequía. ¡Cómo va a llover, con la
deforestación continua! ¡Milagro es que todavía llueva algo! y que haya
pequeñas avenidas periódicas.
En la Historia de Villar y
Macías no se dice nada de este pueblo. Pregunté a uno de mis profesores de Geografía y me explicó que aquí
el cauce es tan amplio que no subieron mucho las aguas, que se inundaría lo que
es hoy la Aldehuela ,
que eran huertas.
Este año aún no ha habido inundación. Noto la suelta de aguas del
Santa Teresa por el ramal del vado entre las islas Soto y Chopera. A veces
bajan algo bravas.
Mis perritas siempre han sido prudentes. Si ven una corriente muy
fuerte ni se mojan los piececitos. Hasta la joven Lucy lo comprende. Y los
demás perros igual. Mis pequeñas solo entran en el agua junto a la orilla, en
cuanto notan la corriente vuelven. Casi todos los perros son prudentes. Hay
algunos miedosos, que ni se mojan. Atila solo se metía cuando hacía mucho
calor, y solo los pies.
A los perros les gusta sentir la
brisa del agua del río en la cara. Algunos grandes son más atrevidos
y se bañan, cuando no hay mucha corriente. Suele ser porque los amos los
animan. Yo nunca haría tal cosa, ni con un mastín. Me gusta que los perros
tomen sus decisiones y desarrollen su carácter.
A mi perrita Atila (mezcla de pequinés y caniche) no le gustaba mojarse. Mi perrita Anís, más pequeña, mezcla de Yorkshire, si le gustaba mojarse y nadar. Lucy (foxterrier) es más atrevida y nada en medio del río. Cuando hay mucha corriente o hace frío, desde los 4 años, solo por la orilla.
Concurso de barcas de diseño, fiestas de Santa Marta, julio 2007. Ya no se celebra, por falta de ingenio.
Sequía
El año 2019 el río iba muy bajo de nivel. Aún así Lucy teme a la corriente. Un día se metió en el ramal de la Aldehuela, intentó cruzar, y se asustó al ser arrastrada, pero como ella es fuerte nadó enseguida a sitio seguro, por ahora no se ha vuelto a arriesgar.
2023 sigue la sequía. No ha aumentado apenas el nivel en las últimas primaveras. En los veranos poco agua. Lucy puede nadar sin sobresaltos.
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