Anoche Lucy sufrió un ataque de pánico al volver por la pasarela hacia el pueblo, ya de noche. quedó paralizada y me ayudó una señora más fuerte a cargarla. Llegó extrañamente quieta. Le di un poco de jamón y queso fresco para cenar. Y se fue tranquilizando. Esta mañana se ha levantado tan alegre y trasto como siempre.
En sus correrías por la isla del soto (Santa Marta de Tormes) y la Aldehuela (Salamanca) cada vez es diferente. A veces encuentra perros con quienes jugar y lo pasa muy bien, otras veces ha de contentarse jugando ella sola.