Lucy y yo no hemos ido muy lejos de paseo. Hemos salido por el pueblo, cerca de la rivera. Anda molesta ella porque por aquí no la puedo soltar, por la cercanía del tráfico.
Santa Marta de Tormes, podía haber sido un bonito pueblo ribereño, pero las casas están demasiado cerca del río. Muchas veces se les inundan los garajes. En una parte huele mal, por las aguas residuales. Y es zona abandonada de limpieza. Somos los propios vecinos los que hemos de quejarnos continuamente por ello.
El pueblo parece vivir de espaldas al río. Fue un pueblo carretera. Hasta hace relativamente poco Santa Marta estaba partida por la Carretera de Madrid: vía rápida que enlaza la capital de España con la frontera de Portugal. Había muchos accidentes graves. El último fue el 30 de junio de 2004, aún existía la costumbre de pasar por aquí "como alma que lleva el Diablo", a pesar de que ya funcionaba la carretera de circunvalación.
Cerca del río no hay vías rápidas, son calles de tránsito de vecinos. Pero aún así hay que tener mucho cuidado con los perros jóvenes e impulsivos como Lucy.
Plaza de la Iglesia, al fondo la Carretera de Madrid.
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