Desde finales de enero, ya más de un mes, la gata Bamby está en celo. Moisés, que está castrado la atiende todas las madrugadas, sobre mi cama. Me despiertan sus movimientos y gruñidos. El pobre gato luego está todo el día muy cansado. Aquí Moisés en su silla de vigía, junto al balcón, baja al suelo, molesto por mis fotos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario