Lucy sobre mi cama, al fondo los hermanos mininos durmiendo en una fría mañana de enero.
en febrero está haciendo muy buen tiempo para pasear. el último fin de semana fuimos al Corral de la Isla del soto, donde se pueden soltar a los perros.
La Isla del Soto antes de ser "urbanizada". Tenía caminos de tierra.
Este es el camino central, hacia donde ahora está el Corral.
De camino a veces, si no hay mucha gente sin perros por el entorno la suelto en el vado del soto a la Isla Chopera. Ella sale disparada, como un toro que sale a la Plaza, baja al agua, se mete, chapotea, luego corre a mi alrededor, y con frecuencia se sale del contorno, para saludar a personas y animales.
La ato y vamos hasta el cercado para perros, que yo le llamo "el corral". Allí este fin de semana había varios perros, de todos los tamaños y pelajes. Ella se divirtió mucho. Luego, cuando la ato para volver hace como los niños, protesta, quería seguir. Ella ni comería por jugar con sus congéneres.
Lucy es tan sociable como anís, pero muy bruta. El domingo había por allí una bonita maltesa blanca, pequieñita como Anís, que se animó con tanta algarabía de perros. Había llegado tímida, pegadita a su amo, como Atilín, mi primera perra.
Después de comer, Lucy quiere jugar con su hueso.
